Análisis del Laboratorio Eco Climático del CIEP corroboró aumento de temperaturas, menos precipitaciones y retroceso de glaciares en la cuenca del río Baker

Análisis del Laboratorio Eco Climático del CIEP corroboró aumento de temperaturas, menos precipitaciones y retroceso de glaciares en la cuenca del río Baker

Un incremento de las temperaturas en el territorio del río Baker, disminución de precipitaciones de lluvia y nieve, retroceso y pérdida de glaciares, aumento de la temperatura en el territorio, disminución de las precipitaciones (lluvia y nieve), una baja en los caudales de ríos y arroyos, condiciones más favorables para el desarrollo de mega incendios son algunas de las conclusiones que arrojó el trabajo del proyecto de seguimiento del cambio climático en la cuenca del río más caudaloso del país. Esta es una investigación a cargo del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) y su Laboratorio Eco Climático.

Así también se catastró que las percepciones de la comunidad son consistentes con los datos que evaluó el proyecto RECCA. “Un aumento en la temperatura en el territorio, disminución de precipitaciones de lluvia y nieve, asociado a baja en los caudales, condiciones más favorables para mega incendios forestales y potencialmente para la contaminación atmosférica, retroceso y pérdida de glaciares, un aparente aumento de inundaciones por deshielo y surgimiento de nuevas patologías de salud mental, tales como la eco ansiedad o ecodepresión son parte de los resultados”, dijo Piero Mardones, geofísico y climatólogo.

“Pudimos encontrar concordancia entre la información científica y la percepción que tiene la población respecto a los efectos del cambio climático en el territorio”, coincidió Luis Alberto Gómez, meteorólogo a cargo de la iniciativa.

Los pobladores en sus relatos contaron que existe una sequía cada vez más notoria, “que afecta al sector agrícola y los suministros de agua y los ecosistemas”. Asimismo, se evidenció un incremento de las precipitaciones extremas, por parte de la población, con lo que capturaban las estaciones meteorológicas ubicadas en el territorio, encontrándose una gran coherencia entre el relato y lo que nos mostraban los datos”, dijo Gómez Parada.

Dada la necesidad de hacer frente a los efectos locales del cambio climático, se elaboró en conjunto con la población del Baker y de manera participativa, un primer manual de adaptación para el territorio de la cuenca del Baker. “Esta es una herramienta inicial, con la cual se puede comenzar a dialogar respecto a las políticas públicas que se tienen que aplicar y cómo las comunidades también tienen que enfrentar los impactos del cambio climático de una manera planificada, anticipándose a eventos extremos, por ejemplo”.

De igual forma, el proyecto RECCA deja una importante red de estaciones pluviométricas, dónde las personas pueden ver los datos en línea de condiciones meteorológicas relevantes en los temas de cambio climático. “Por ejemplo, con estas estaciones pluviométricas puede ocurrir un aprendizaje en la población durante eventos extremos, ya que les permitirá cuantificar las percepciones”.

De igual forma, los modelos meteorológicos se han perfeccionado con el tiempo, incluyendo una mayor cantidad de principios físicos y datos, lo que les permite ser más certeros y tener una mayor capacidad de pronóstico”.  Algunos de estos conocimientos han sido transferidos a la población, permitiéndole acceder a antecedentes claves que le permiten interpretar los resultados de los modelos globales meteorológicos y con ellos lograr anticiparse a condiciones extremas de precipitación, viento o temperatura, por ejemplo.

Igualmente, el proyecto permitió generar los nexos con el Estado y sus distintas instituciones, tales como ONEMI y Gobierno Regional. “Nos han permitido dialogar cuando existen eventos extremos y anticiparse para adoptar medidas precautorias que ayuden a minimizar los impactos más nocivos, con información más certera de las condiciones meteorológicas”. De esta manera se busca fortalecer la institucionalidad pública, respecto a las problemáticas medioambientales y de Cambio Climático.

Junto con agradecer a quienes fueron parte del proyecto de seguimiento del cambio climático en la cuenca del río Baker, el geógrafo José Andrade, resumió la investigación que mezcla la ciencia con la experiencia y sabiduría de los territorios. “Ha sido un trabajo satisfactorio, poder ver los resultados de esta investigación y el diálogo con la gente que habita en los territorios. Lo que hicimos durante el proyecto es conocer la correlación que existe entre la percepción local y la visión desde el punto de vista de la ciencia, eso lo hicimos también con las entrevistas en las comunidades y que luego se cruzaron con los datos arrojados en las estaciones meteorológicas existentes”.

Tras el diagnóstico se trabajó en lineamientos para que la población local pueda adaptarse a estos cambios que con los años deberían acentuarse. Esto se plasmó en un manual de adaptación que se podrá ver a través de las distintas redes sociales de Red Climática y el CIEP, además de una versión limitada en papel.

El proyecto fue financiado por la Agencia de Ciencia e Investigación (ANID) del Gobierno de Chile.

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